El Reino Unido volvió a exhibir su poder militar en el Atlántico Sur al reafirmar el despliegue permanente de cazas Eurofighter en las Islas Malvinas, una decisión presentada por Londres como un acto de “defensa de su soberanía”, pero que para los argentinos constituye la profundización de una ocupación ilegítima sobre un territorio que no le pertenece y que fue usurpado por la fuerza en 1833. Según informó la Real Fuerza Aérea británica, cuatro Eurofighter permanecen destacados de manera continua en la base de Mount Pleasant, bajo un esquema de Alerta de Reacción Rápida (Quick Reaction Alert), con aeronaves y tripulaciones listas para despegar en cuestión de minutos ante cualquier evento aéreo considerado sospechoso. Las Islas Malvinas son parte integrante del territorio nacional argentino y fueron ocupadas por Gran Bretaña mediante un acto de fuerza en 1833, cuando expulsó a las autoridades argentinas allí establecidas y posteriormente implantó población británica, en abierta violación del derecho internacional. El despliegue actual se enmarca en una estrategia militar más amplia que incluye ejercicios conjuntos navales, terrestres y aéreos bajo la denominada Operación Southern Sovereignty. En maniobras recientes participaron, además de los Eurofighter, el patrullero HMS Forth y aviones de transporte A400M Atlas, reforzando la capacidad logística y de proyección del Reino Unido en una región que la Argentina considera una zona de paz y cooperación. Las autoridades argentinas volvieron a rechazar de manera enfática esta escalada militar en el archipiélago. En ese marco, la creciente militarización británica del Atlántico Sur es vista como una violación al espíritu de esos pronunciamientos internacionales. Además, se señalaron con preocupación los aspectos logísticos del despliegue, que incluirían escalas técnicas de aeronaves militares británicas en países de la región para sostener la operación sin ampliar infraestructura fuera de las islas. No obstante, sectores críticos dentro y fuera del Reino Unido advierten que esta política no solo incrementa la tensión con la Argentina, sino que también obstaculiza cualquier intento de solución diplomática de una controversia que lleva más de un siglo. Para la Argentina, el mensaje es claro: no existe soberanía británica que defender en Malvinas. Desde el Gobierno se recordó que la disputa de soberanía está reconocida por las Naciones Unidas y que existen resoluciones de la Asamblea General que instan a ambos países a reanudar negociaciones bilaterales para encontrar una solución pacífica y definitiva. El sistema opera las 24 horas, los siete días de la semana, y forma parte de un dispositivo militar sostenido desde mediados de la década de 1980. Londres sostiene que esta presencia responde a su política de seguridad global y a la protección de lo que denomina “territorios de ultramar”. Sin embargo, desde la perspectiva de esta redacción, el Reino Unido no puede defender una soberanía que no le corresponde.
Reino Unido refuerza su presencia militar en las Islas Malvinas
El Reino Unido confirma el despliegue permanente de Eurofighter en las Islas Malvinas. Argentina lo considera una militarización ilegal y reclama una solución diplomática para una disputa de más de un siglo.