Un tribunal británico condenó a 13 años de cárcel a una mujer, madre de diez hijos, por haber retenido a una mujer con discapacidad intelectual y obligarla a trabajar como empleada doméstica durante 25 años en el condado de Gloucestershire. El tribunal reveló que la víctima, conocida como "K", sufrió repetidas agresiones, le arrancaron los dientes con mangos de escoba y la obligaron a vivir de las sobras mientras realizaba tareas domésticas humillantes y degradantes. La investigación confirmó que la víctima fue privada de su libertad, obligada a dormir y bañarse en secreto, y desarrolló grandes llagas en los pies por estar de pie constantemente mientras limpiaba. Se descubrió que la acusada había recibido beneficios financieros a nombre de la víctima durante años, por un total de más de 100,000 libras. El tribunal calificó las acciones de la acusada como "cruales y explotadoras", señalando que la víctima era tratada diferente a los otros niños de la familia. La víctima declaró que pasó 25 años en constante miedo y describió su experiencia como la pérdida de su vida y su libertad de expresión. Tras ser rescatada, se mudó a una familia de acogida y comenzó a recibir tratamiento psicológico, disfrutando de una vida normal por primera vez en décadas. La policía enfatizó que el caso sirve como recordatorio de la necesidad de estar alerta hacia las personas más vulnerables y de revisar los sistemas sociales para prevenir abusos como estos que ocurren puertas adentro.
Mujer británica condenada a 13 años por 25 años de servidumbre
Una mujer en el Reino Unido fue condenada a 13 años de prisión por mantener a una mujer con discapacidad intelectual en servidumbre durante 25 años, obligándola a trabajar y sometiéndola a abusos. La víctima finalmente ha obtenido libertad y apoyo.