Salud Economía Del país 2026-03-05T02:33:25+00:00

Efecto rebote de Ozempic: un año después, los pacientes recuperan el 60 % del peso perdido

Un estudio de la Universidad de Cambridge muestra que tras dejar fármacos como Ozempic y Wegovy, las personas recuperan un 60% del peso perdido, pero a largo plazo mantienen una reducción del 25%.


Efecto rebote de Ozempic: un año después, los pacientes recuperan el 60 % del peso perdido

Perder peso puede evitar estos riesgos, pero, a veces, intentarlo con dieta y ejercicio resulta difícil, y los fármacos de nueva generación han demostrado ser muy efectivos. Estos medicamentos ayudan a controlar el azúcar en sangre y reducen el apetito, y, según han demostrado los ensayos clínicos, logran pérdidas de peso de entre el 15 y el 20 %. Un año después de dejar de tomar medicamentos para adelgazar, como Ozempic o Wegovy, las personas recuperan -de promedio- el 60 % del peso perdido, aunque a partir de ahí, el efecto ‘rebote’ se estabiliza y los pacientes mantienen una reducción del 25 % del peso perdido en el tratamiento. Así lo advierte un estudio de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) cuyos resultados se han publicado este jueves en la revista EClinicalMedicine. Millones de personas en el mundo tienen obesidad, lo que aumenta el riesgo de sufrir diabetes 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Cuando las personas dejan de tomarlos, esencialmente están quitando el pie del freno, y esto puede conducir a una rápida recuperación de peso», explica Brajan Budini, del Trinity College de la Universidad de Cambridge, y coautor del estudio. Los autores creen que hay varias razones que explican por qué las personas no vuelven a su peso original incluso un año después de dejar el tratamiento. Una es que, al reducir el apetito, estos fármacos pueden ayudar a las personas a desarrollar hábitos alimenticios más saludables, con porciones reducidas o comidas nutricionalmente más equilibradas, y estos hábitos pueden persistir incluso después de interrumpir el tratamiento. Otra explicación es que los fármacos podrían tener efectos en el organismo a largo plazo, alterando los niveles hormonales y ‘reiniciando’ los mecanismos de control del apetito del cerebro. Para el coautor Steven Luo, también del Trinity College, «al suspender los medicamentos para perder peso, los médicos y los pacientes deben ser conscientes de la posibilidad de recuperar peso y considerar formas de mitigar este riesgo. Es importante que las personas reciban consejos sobre cómo mejorar su dieta y ejercicio, en lugar de depender únicamente de los fármacos, ya que esto puede ayudarlos a mantener buenos hábitos cuando dejen de tomarlos». Sin embargo, para los autores lo más preocupante son las consecuencias a largo plazo de los fármacos adelgazantes en la composición corporal porque, aunque los estudios indican que entre el 40 y el 60 % del peso perdido durante el tratamiento es músculo, no está claro si al recuperar ese peso ganan mayoritariamente grasa. «Si el peso recuperado es desproporcionadamente grasa, los individuos podrían terminar peor que antes en su relación masa grasa/magra», advierte Budini. Los autores subrayan que estos fármacos no deben ser la única herramienta, sino que es vital que los pacientes reciban apoyos adicionales -en dieta y ejercicio- que les ayuden a consolidar unos hábitos que persistan tras la medicación. «Medicamentos como Ozempic y Wegovy actúan como frenos en nuestro apetito, pero al retirarlos el hambre vuelve y provoca una recuperación acelerada del peso en los primeros meses».